Mecánica general
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaTaller multimarca en L'Hospitalet de Llobregat. La llamada que más recibimos empieza igual: «no me arranca». Antes de vender una batería medimos qué está pasando, porque muy a menudo la batería es la víctima y no la culpable. Diagnóstico eléctrico, mecánica general, frenos, distribución, embrague, neumáticos y pre-ITV, con presupuesto cerrado por escrito y la referencia de cada pieza en la factura.
El equipo del taller
Mecánicos multimarca
Prueba de carga, no solo voltímetro
Una batería puede marcar 12,5 V y no ser capaz de mover el motor. Se comprueba con carga.
Medimos antes de vender
Alternador, arranque y consumo en reposo. Si la batería está sana, te lo decimos y te vas sin gastar.
Presupuesto cerrado
Importe por escrito antes de tocar nada. Si aparece algo al desmontar, se para y se te llama.
Garantía por escrito
3 meses o 5.000 km en mano de obra y 2 años en el repuesto.
Áreas especializadas
Diagnosis y electrónica, mecánica general, frenos y rodaje, y carrocería. Todo se hace aquí. No subcontratamos el trabajo para después revendértelo con margen.
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaSistema de frenado, neumáticos, alineación de dirección y pre-ITV completa.
Ver área completaDiagnosis multimarca, sistema eléctrico, batería, alternador y aire acondicionado.
Ver área completaChapa, pintura, restauración de faros, granizo y gestión de partes con seguros.
Ver área completaServicios del taller
Coches que duermen en la calle, hacen tres kilómetros hasta Barcelona y vuelven. Ese uso pasa factura a la parte eléctrica antes que a ninguna otra. Aquí arriba tienes los servicios más pedidos; si tu avería no aparece, llámanos y te decimos con franqueza si la cogemos.
Mantenimiento programado del fabricante con repuestos homologados.
Más sobre revisión y mantenimientoAceites de gama profesional (Castrol, Repsol, Total) y filtros originales.
Más sobre cambio de aceite y filtrosSustitución completa con kit homologado y bomba de agua.
Más sobre correa y cadena de distribuciónDiagnóstico, sustitución y ajuste de kit de embrague y volante bimasa.
Más sobre embraguePastillas, discos, latiguillos y purgado de circuito.
Más sobre frenosMontaje, equilibrado, alineación de dirección y reparación de pinchazos.
Más sobre neumáticos y alineaciónLectura de centralita, borrado de averías y diagnóstico avanzado multimarca.
Más sobre diagnosis electrónicaTest de batería, alternador y motor de arranque. Sustitución en el día.
Más sobre batería y arranqueRecarga de gas, detección de fugas y desinfección del circuito.
Más sobre aire acondicionadoRevisión completa antes de pasar la ITV. Si no pasa, lo arreglamos.
Más sobre pre-itvReparación de golpes, abolladuras y pintado a color con cabina propia.
Más sobre chapa y pinturaServicios destacados
Plan completo según el libro del fabricante. Aceite, filtros y 30 puntos de control.
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Sustitución completa con kit homologado y bomba de agua. Sin sorpresas en el presupuesto.
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Pastillas, discos, latiguillos y purgado completo. Diagnóstico previo siempre.
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Lectura de centralita y módulos. Identificamos la avería antes de tocar nada.
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Montaje, equilibrado y alineación. Trabajamos con Michelin, Bridgestone, Continental, Pirelli.
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Reparación de golpes y pintado a color en cabina propia. Gestión de parte con tu seguro.
Ver detalleCómo trabajamos
Batería con prueba de carga, tensión del alternador con el motor en marcha y consumo en reposo. Primero el dato, después la pieza.
Los coches con Start&Stop no admiten una batería convencional, y muchos exigen registrar la nueva en la centralita de gestión energética.
Si el coche se queda sin batería tras unos días parado, localizamos qué módulo no se duerme. Lleva tiempo, y lo decimos antes.
Bosch, Varta, Valeo, Febi, Continental. Original, OEM o equivalente certificado: te contamos qué cambia en precio y garantía.
Una masa oxidada o un conector picado se limpian y se protegen. No es motivo para cambiar una centralita.
Si trabajas a turnos o el coche no arranca donde está, lo recogemos y te lo devolvemos terminado.
Sobre nosotros
Quien coge el teléfono es quien va a mirar el coche. Conocemos el uso real que se le da a un vehículo entre Collblanc, La Torrassa y Bellvitge, porque el nuestro aparca en la misma calle. La norma interna es corta: explicar cada euro y no vender lo que no hace falta.
Hoy el equipo lo forman mecánicos con especialización repartida entre mecánica general, electromecánica y diagnosis, chapa y pintura, y atención al cliente. Llevamos más de 21 años atendiendo a vecinos de Almería, conductores que pasan a diario por la N-340a y flotas de empresas de la zona industrial.
«Lo cierto es que la gente vuelve cuando le explicas las cosas. En nuestro taller hemos visto demasiados clientes asustados por presupuestos hinchados. Por eso aquí, antes de tocar nada, foto del problema, presupuesto cerrado por WhatsApp, y solo cuando dices que sí, abrimos.»
De todas las llamadas que entran en un taller, ninguna gana a esta: «no me arranca». Y casi nadie que la hace sabe si tiene delante una batería agotada, un alternador que no carga, un motor de arranque tocado o simplemente un borne flojo que se aprieta en veinte segundos. La diferencia entre esas cuatro cosas son varios cientos de euros.
En L'Hospitalet ese problema aparece más de lo que la gente cree, y no por el clima. Es por el uso: coches que duermen en la calle, que hacen dos o tres kilómetros hasta Barcelona o hasta el polígono, que se pasan media hora parados en la Gran Via con las luces, la climatización y la pantalla encendidas, y que luego no ruedan hasta el día siguiente. Ese patrón deja la batería crónicamente a media carga aunque el coche esté perfectamente sano.
Lo que viene a continuación es lo que le contamos a cualquiera que llama, gratis y por teléfono. Con un poco de suerte te ahorra la visita.
Gira la llave o pulsa el botón y fíjate en lo que ocurre. Hay cuatro escenarios y cada uno apunta a un sitio distinto.
Uno: no pasa absolutamente nada. Ni cuadro, ni relé, ni el mando ilumina al abrir. Eso es falta de tensión, no de fuerza: batería a cero, un borne suelto u oxidado, o el cable de masa del chasis. Antes de llamar a nadie, abre el capó y mueve los bornes con la mano. Si se mueven, ya tienes el culpable.
Dos: el cuadro enciende, pero al girar suena un «clac» seco o varios seguidos como una metralleta. Es el relé del arranque enganchando y soltando porque la tensión se hunde en cuanto pide corriente. Casi siempre es batería sin fuerza: le sobra para las luces y no le llega para mover el motor. La otra causa, menos frecuente, es el motor de arranque o su cable. Truco: enciende las luces y gira la llave. Si los faros se apagan de golpe, la batería está muerta; si mantienen la intensidad y aun así no gira, el problema está más adelante.
Tres: el motor gira despacio y con desgana, arrastrado, y arranca al tercer intento. Batería baja o al final de su vida. Un coche sano arranca en menos de un segundo; si al tuyo le cuesta cada mañana desde hace semanas, te está avisando.
Cuatro: arranca bien y al rato se apaga, o se enciende medio cuadro en marcha. Este es el que más gente confunde. Testigos que se iluminan de golpe, luces que pierden intensidad, dirección dura, motor que se para sin razón: eso es el alternador, que ha dejado de cargar. El coche tira de la reserva de la batería y, cuando se acaba, se apaga todo. La batería no tiene culpa de nada.
Esta escena duele porque es evitable. Alguien se queda tirado, le venden una batería y se la montan en diez minutos. Cuatro días después está otra vez parado y vuelve enfadado convencido de que salió defectuosa. La batería está perfecta: lo que no funciona es el alternador.
El alternador devuelve a la batería la energía que el arranque le acaba de sacar. Si no carga, el coche funciona a crédito y da igual la batería que le pongas: en unos días vuelve a cero. Montar una batería sin medir la carga no es un despiste, es no haber hecho el trabajo.
Comprobarlo lleva menos de un minuto. Con el motor parado, una batería sana en reposo ronda los 12,5 o 12,6 voltios. Arrancas y mides otra vez en los bornes: cargando bien, la tensión sube a una franja aproximada de 13,8 a 14,7 voltios. Si sigues viendo 12,3, no carga. Si pasa de 15, el regulador está descontrolado, hierve la batería y castiga la electrónica. Después se enciende todo lo que consume —largas, luneta térmica, ventilador al máximo— y se mira que aguante sin desplomarse.
Un alternador rara vez muere de golpe: avisa con un chirrido del rodamiento, luces que palpitan al ralentí o un olor a barniz quemado. Y un matiz que nos resta venta: no siempre hay que cambiarlo entero. A menudo falla el regulador con las escobillas, que se sustituye aparte, o la correa auxiliar y su tensor, que patinan y no lo hacen girar a las vueltas que debe.
Malentendido muy extendido. Alguien pone el polímetro, ve 12,4 voltios y da la batería por buena. Eso no prueba nada: el voltaje en reposo dice cuánta tensión hay sin pedirle nada, no si puede entregar los cientos de amperios que el arranque reclama. Una batería con las placas sulfatadas marca un voltaje impecable y se hunde a la mitad en cuanto se le exige corriente.
Por eso se hace una prueba de carga: un comprobador la somete al esfuerzo real y compara el resultado con los amperios de arranque en frío de su etiqueta. Eso distingue una batería con años por delante de una terminada. Tarda dos minutos y no la cobramos aparte.
Luego está el Start&Stop, que cambió las reglas. Somete a la batería a muchos más ciclos de los que aguanta una convencional de plomo abierto, y por eso esos coches montan EFB o AGM, químicas distintas y más caras. Poner una convencional donde el fabricante pide AGM ahorra dinero el primer día y lo devuelve con intereses al año siguiente. Y en buena parte de los coches actuales la batería nueva hay que registrarla en la centralita de gestión energética: ese módulo lleva la cuenta del envejecimiento y ajusta la carga en consecuencia, así que si no le dices que hay una nueva sigue cargando como si tuviera delante la vieja. Se hace con diagnosis en cinco minutos.
Y la parte honesta: si tu batería tiene tres años y pasa la prueba de carga sin despeinarse, no te vamos a vender otra. Lo tuyo será otra cosa y habrá que buscarla.
Esto explica buena parte de las averías de arranque de esta ciudad, y no tiene nada que ver con la calidad de la batería.
Arrancar consume mucha energía, y el alternador necesita bastante más tiempo rodando del que la gente imagina para devolverla. Un trayecto de Santa Eulàlia a Sants, o de Can Serra a Esplugues, son unos minutos a poca velocidad y con paradas: en ese rato no repone lo gastado, menos aún con luces, luneta térmica, climatizador y dos móviles cargando. Repítelo a diario durante meses y la batería vive siempre por debajo de su carga plena. Y una batería a media carga se sulfata, con pérdida de capacidad irreversible. Súmale el coche en la calle en vez de en garaje, y la costumbre de moverlo cien metros para cambiarlo de acera: un arranque más sin nada de recarga a cambio.
Qué puedes hacer sin gastar un euro. Cada dos o tres semanas, un trayecto seguido de veinte o treinta minutos por vía rápida. Apagar consumos antes de parar el motor, no después. Y si el coche va a estar semanas quieto, un mantenedor de carga: vigila y mantiene sin sobrecargar, y alarga la vida de una batería más que ninguna otra cosa.
Caso muy concreto: el coche arranca perfecto a diario, pero si lo dejas cuatro o cinco días aparece muerto. Batería nueva, alternador correcto y nadie encuentra nada. Eso es un consumo parásito.
Todo coche moderno consume algo con el contacto quitado: alarma, memoria de las centralitas, receptor de la llave. Es normal. El problema aparece cuando algo no se duerme: un módulo despierto por un fallo de red, una puerta o el capó mal cerrados, una luz de guantera o de maletero, un manos libres o una cámara instalados después con empalme a un positivo permanente.
Cómo se busca. Se cierra el coche y se espera a que los módulos entren en reposo, y esa espera no es opcional: según el modelo son veinte minutos o cerca de una hora, y quien mida antes obtiene una cifra alta que no significa nada. Luego se intercala una pinza amperimétrica o el polímetro en serie con el negativo y se lee el consumo real. Si es alto, se sacan fusibles de uno en uno de la caja de fusibles viendo cuál hace caer la lectura, y desde ahí se persigue el circuito.
Lo decimos por delante: esto lleva tiempo y no siempre sale a la primera. Lo presupuestamos por tiempo de diagnóstico acordado antes de empezar, y si no aparece, te lo contamos en vez de disfrazarlo cambiando piezas a ver si suena la flauta. Detalle en sistema eléctrico.
Casi todo el mundo lo ha hecho y casi nadie lo hace del todo bien. En un coche de hace treinta años daba igual; en uno actual, un pico de tensión puede llevarse una centralita que cuesta más que la grúa que te ahorrabas. El orden correcto, con los dos motores parados:
Ese último punto tiene una razón física: una batería descargada libera hidrógeno y la última pinza que conectas hace chispa, así que la chispa debe quedar lejos del gas. Además, muchos coches llevan un sensor de corriente en el borne negativo, y pinzar por detrás de él deja al coche sin saber cuánta corriente entra.
Arranca primero el coche que ayuda y déjalo unos minutos al ralentí. Al desconectar, orden inverso. Y lo de después, que casi nadie espera: no lo apagues y te vayas a hacer recados. Un puente es una tirita, no un diagnóstico.
Hay un tipo de avería eléctrica que vuelve loco a cualquiera. Testigos que se encienden a la vez sin relación entre ellos, un elevalunas que va cuando quiere, el cuadro que se reinicia al pasar por un bache, un módulo «sin comunicación» que al rato responde con normalidad. La respuesta perezosa es apuntar a la centralita. Y la centralita casi nunca es.
La corriente cierra el circuito volviendo al negativo por los puntos de masa: tornillos que unen el mazo al chasis o al bloque del motor, escondidos detrás de un faro, bajo un asiento o en un paso de rueda. Con los años se oxidan y aparece una resistencia donde no debería haber ninguna. El componente recibe menos tensión, funciona a medias, y la centralita registra un fallo que parece suyo pero está en el camino de vuelta. Con los conectores igual: un pin verdoso, una junta reseca por la que entra humedad, un terminal que ha perdido presión. Nada de eso sale en un código de avería, porque el código dice qué circuito falla, no por qué.
El trabajo consiste en soltar la masa, cepillar tornillo y chapa hasta el metal limpio, apretar con el par correcto y proteger con grasa dieléctrica. En los conectores, limpiador, pines revisados uno a uno y sellado. No es glamuroso ni se cobra caro, pero evita presupuestos de unidad de control de varios cientos de euros. La regla aquí es corta: antes de presupuestar una centralita se revisan alimentación, masa y conector. Siempre.
El método cabe en tres líneas. El coche entra, se mira, te llamamos con el diagnóstico y un importe por escrito, y no se toca una pieza hasta que dices que sí. Si al desmontar aparece algo que no se veía —en eléctrico pasa—, se para y se te vuelve a llamar.
Horquillas orientativas, y orientativas de verdad: dependen del modelo, de dónde esté metida la pieza y de si eliges original o equivalente certificado.
Sobre el aceite: el que pide el fabricante, no «uno bueno». VW 504.00 y 507.00, MB 229.51, BMW LL-04, Renault RN0720, PSA B71 2290, con Castrol, Repsol o Total. En un motor con filtro de partículas, un aceite que no sea de cenizas bajas es una avería de DPF anunciada. Detalle en revisión y mantenimiento.
Si has llegado hasta aquí buscando por qué tu coche no arranca, quédate con tres ideas. El silencio total apunta a batería o a un borne; el «clac» repetido, a batería sin fuerza; los testigos encendidos con el motor en marcha, al alternador. Y una batería nueva montada sin haber comprobado la carga es una avería aplazada, no resuelta.
Trabajamos con cita previa para no tener tu coche parado más días de los necesarios, y atendemos a gente de todo L'Hospitalet —Centre, Sant Josep, La Florida, Pubilla Cases, El Gornal— y de Cornellà, Sant Joan Despí, El Prat, Esplugues y Barcelona. Si el coche está muerto donde lo tienes aparcado, dilo al llamar: muchas veces vamos, lo comprobamos allí y te evitamos la grúa.
Escríbenos por el formulario de contacto o llámanos. Miramos el coche, te decimos qué tiene y qué cuesta, y si lo que necesitas no compensa repararlo, también te lo diremos.
Marcas que atendemos
20 marcas con motores, problemas crónicos y particularidades documentadas. Mantenimiento oficial sin perder garantía.
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Los precios mostrados son rangos orientativos y varían según la marca, el modelo y la complejidad de cada intervención. Confirma el precio de tu vehículo con nuestro equipo comercial.
Para nuestros clientes
Tres servicios que ponemos a tu disposición cuando los necesitas. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones de cada uno.
Paga la reparación en 3 cuotas sin intereses o hasta 12 meses con cuota baja. Aprobación rápida con DNI y tarjeta.
Ver opciones de financiaciónSi tu reparación se alarga y necesitas moverte, disponemos de coche de sustitución. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones al dejar el vehículo.
Cómo funcionaSi no puedes acercarte, recogemos tu coche en tu casa de L'Hospitalet de Llobregat y te lo devolvemos al terminar. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones del servicio.
Cómo funcionaTrabajos habituales
El cliente venía convencido de que necesitaba batería nueva. La prueba de carga mostró una batería sana con tres años de uso; el problema era un borne oxidado que perdía contacto. Se limpió, se apretó y no se cobró batería que no hacía falta.
El coche llegaba con la batería recién cambiada en otro sitio y vuelta a quedarse sin carga a los pocos días. Medido con el motor en marcha, el alternador no llegaba a la tensión de carga: fallaba el regulador con las escobillas, no el conjunto entero, así que se sustituyó solo esa pieza.
El «clac clac» al arrancar hizo sospechar de la batería, pero con las luces encendidas no perdían intensidad al girar la llave. El fallo estaba en el motor de arranque. Se sustituyó y se avisó de que el cable de alimentación también mostraba desgaste, aunque de momento aguanta.
Batería y alternador correctos, pero el coche amanecía muerto si pasaba varios días sin moverse. Tras esperar a que los módulos entraran en reposo, se localizó un manos libres instalado años atrás con un empalme directo a positivo permanente. Se corrigió la instalación y el consumo bajó a lo normal.
El cliente pedía la batería más barata que encontrase por internet. Se le explicó por qué ese modelo exige AGM y no una convencional, y que hay que registrarla en la centralita de gestión energética para que la carga se ajuste bien. La diferencia de precio se explicó por escrito antes de montar nada.
El taller anterior había hablado de cambiar la centralita de puerta. Se revisaron primero los puntos de masa: uno de los tornillos que unen el mazo al chasis estaba oxidado. Se limpió, se protegió con grasa dieléctrica y las dos averías desaparecieron sin tocar ningún módulo.
Preguntas frecuentes
Ese silencio absoluto suele significar que no llega tensión, así que lo más probable es una batería completamente descargada o una conexión suelta. Antes de nada abre el capó y prueba a mover los bornes con la mano: si uno se mueve o está cubierto de una costra blanquiazul, ahí tienes la causa y se resuelve limpiando y apretando. También conviene mirar el cable grueso de masa que va de la batería al chasis y al motor. Si los bornes están firmes y limpios y sigue sin dar señales, entonces sí toca medir la batería con una prueba de carga.
Ese repiqueteo es el relé del motor de arranque enganchando y soltando porque la tensión se desploma en cuanto pide corriente. En la mayoría de los casos es una batería que tiene voltaje pero ya no es capaz de entregar amperios, no un motor de arranque roto. Una comprobación casera: enciende las luces y gira la llave; si los faros se apagan de golpe, la batería está agotada. Si mantienen la intensidad y el motor sigue sin girar, el foco pasa al motor de arranque o a su cable de alimentación, y eso ya hay que medirlo.
Es posible, pero lo habitual es otra cosa: que el alternador no esté cargando y nadie lo comprobara antes de montar la batería. Si el alternador no devuelve la energía que el arranque consume, cualquier batería, nueva o vieja, se vacía en unos días. Se comprueba en un minuto midiendo tensión en los bornes con el motor en marcha, que debe subir a una franja aproximada de 13,8 a 14,7 voltios. La otra posibilidad es un consumo parásito, algo que sigue tirando corriente con el coche cerrado. Por eso siempre medimos antes de vender una batería.
No, y este es el error más común. El voltaje en reposo solo dice cuánta tensión hay disponible sin exigirle nada al conjunto; una batería sana suele mostrar en torno a 12,5 o 12,6 voltios en frío. Pero una batería con las placas sulfatadas o con una celda dañada puede dar esa cifra y hundirse a la mitad en cuanto el motor de arranque le pide corriente. Lo que de verdad decide es la prueba de carga, que la somete al esfuerzo real y compara el resultado con los amperios de arranque en frío que declara su etiqueta. Es rápida y no la cobramos aparte.
No conviene. Los coches con parada y arranque automático someten a la batería a muchísimos más ciclos de descarga y recarga, y para eso existen las baterías EFB y AGM, que están construidas de otra manera. Una batería convencional en ese servicio se degrada muy rápido y acabas comprando dos en el tiempo que debería haber durado una. Además, en buena parte de estos coches la batería nueva hay que registrarla con el equipo de diagnosis en la centralita de gestión energética, porque el coche ajusta la carga según la edad que cree que tiene la batería. Sin ese registro, la nueva envejece antes de tiempo.
Ese patrón concreto apunta casi siempre a un consumo parásito: algo que sigue tirando corriente con el coche cerrado. Puede ser un módulo que no entra en reposo, una puerta o el capó mal cerrados, una luz de guantera o de maletero que no se apaga, o un accesorio instalado después empalmado a un positivo permanente, como una cámara o un manos libres. Se localiza midiendo el consumo en reposo después de esperar a que todos los módulos se duerman, y luego acotando circuito por circuito desde la caja de fusibles. Es un trabajo de tiempo, y por eso lo presupuestamos por tiempo acordado antes de empezar.
Con los dos motores parados: roja al positivo del coche descargado, la otra punta de la roja al positivo del coche que ayuda, negra al negativo del coche que ayuda, y la última pinza a una parte metálica sin pintura del motor o del chasis del coche averiado, nunca a su borne negativo. Esa última pinza hace chispa, y una batería descargada libera hidrógeno; llevándola lejos de la batería se evita el riesgo. Además, muchos coches llevan un sensor de corriente en el borne negativo y pinzar detrás de él descoloca la gestión de carga. Después, deja rodar el coche un buen rato de forma continuada y pásalo por el taller: las pinzas son una tirita, no un diagnóstico.
Menos de lo que dice el tópico, y no por la calidad de la batería. Arrancar consume mucha energía y el alternador necesita bastante rato rodando para devolverla; un trayecto de pocos minutos con paradas y con luces, climatizador y pantalla encendidas no da tiempo a reponer nada. Si ese es tu uso habitual, la batería vive siempre por debajo de su carga plena, se sulfata y pierde capacidad de forma irreversible. Lo que más ayuda, y no cuesta dinero, es hacer cada dos o tres semanas un trayecto seguido de veinte o treinta minutos por vía rápida. Si el coche va a estar semanas parado, un mantenedor de carga es la mejor inversión posible.
Si además notas las luces más flojas, la dirección más dura o la pantalla reiniciándose, lo más probable es que el alternador haya dejado de cargar y el coche esté funcionando con lo que queda en la batería. En ese caso te quedan minutos, no horas: apaga todo lo que no sea imprescindible, no pares el motor si puedes evitarlo y ve directo a un taller o a un sitio seguro. También puede ser la correa auxiliar rota, que además deja sin servicio a la bomba de refrigerante en muchos motores, y entonces hay riesgo de sobrecalentamiento. En cualquiera de los dos casos, no lo dejes correr.
Muy a menudo lo es. Los fallos intermitentes y aparentemente inconexos —testigos que van y vienen, un módulo que aparece sin comunicación y luego responde, el cuadro que se reinicia al pasar por un bache— encajan mucho más con un punto de masa oxidado o un conector con humedad que con una unidad de control estropeada. La corriente tiene que volver al negativo a través de esos tornillos de masa, y cuando se oxidan aparece una resistencia que hace que los componentes trabajen a media tensión. Nuestra norma es revisar alimentación, masa y conector antes de presupuestar cualquier centralita. Pide siempre esa comprobación antes de aceptar un cambio de módulo.
Cerrado de verdad. Miramos el coche, te llamamos con el diagnóstico y te pasamos el importe por escrito antes de tocar nada. Si al desmontar aparece algo que no se podía ver desde fuera, se detiene el trabajo y te llamamos otra vez para que decidas. Nunca vas a encontrar en la factura una partida que no hayas aprobado antes. Y la factura sale con la referencia de cada pieza montada, para que puedas comprobar exactamente qué se ha puesto en tu coche.
Para una reparación pequeña quizá no compense el desplazamiento y te salga mejor resolverlo cerca de casa; si nos llamas te lo diremos con franqueza. Para trabajos de diagnóstico eléctrico, distribución o embrague sí suele salir a cuenta, porque el coche se queda unas horas o un día y el ahorro pesa más que el viaje. Además podemos recoger el coche y devolvértelo terminado, algo habitual con gente que trabaja a turnos. Y si el coche no arranca donde está aparcado, díselo a quien te atienda: muchas veces se puede comprobar allí mismo y evitar la grúa.
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Cubrimos 20 zonas de L'Hospitalet de Llobregat y alrededores con landings dedicadas para las 5 poblaciones de mayor demanda. Recogida y entrega a domicilio disponible; consúltanos las condiciones.
Barcelona
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Barcelona, especialmente los distritos limítrofes como Sants-Montjuïc y Les Corts, alberga una población diversa con un alto volumen de vehículos.
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3 km
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Esplugues de Llobregat es un municipio residencial que combina barrios de alta densidad como Can Vidalet con zonas exclusivas como Ciutat Diagonal.
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El Prat de Llobregat tiene una identidad propia, con un núcleo urbano consolidado y una de las áreas industriales y logísticas más importantes de Cataluña (aeropuerto, ZAL).
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Sant Boi de Llobregat es una de las grandes ciudades del Baix Llobregat, con una población numerosa y diversa.
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