Guía completa
La asistencia que más se echa en falta cuando falla
En una ciudad de plazas ajustadas y aparcamiento en batalla, los sensores de aparcamiento se usan varias veces al día sin que nadie repare en ellos — hasta que dejan de funcionar bien. Entonces el coche pita cuando no debería, o peor, se queda mudo justo cuando más falta hace, y ahí es donde aparece el roce que la asistencia estaba evitando.
Los distintos tipos de fallo
Un pitido constante al meter marcha atrás suele deberse a un sensor con avería interna o un conector con humedad detectando un obstáculo inexistente. El coche que no pita aunque haya algo cerca apunta a una pérdida total de la función, ya sea de un sensor o del módulo que los coordina. Y un pitido inconsistente, que unas veces detecta y otras no, suele señalar un fallo intermitente relacionado con humedad en el conector.
El motivo que vemos con más frecuencia: tras un golpe reparado en otro sitio
Un caso muy típico: el coche tuvo un golpe leve, se llevó a chapa y pintura en otro taller, y al recogerlo los sensores ya no funcionan bien. Normalmente pasa una de tres cosas: los sensores se movieron al desmontar el paragolpes y quedaron con un ángulo distinto al original (van orientados hacia atrás con una inclinación muy concreta), les cayó pintura encima del cono ultrasónico —que bloquea las ondas y deja al sensor ciego— o simplemente se dañaron durante el proceso. La solución varía desde un simple reajuste de posición hasta la sustitución completa, según el caso.
Cómo comprobamos antes de cambiar el sensor
No sustituimos a la primera. Con un multímetro medimos la resistencia del sensor y la continuidad del cableado hasta el módulo, y revisamos el conector por si hay humedad u oxidación. En bastantes ocasiones el sensor está sano y basta con limpiar el conector y aplicar grasa dieléctrica, algo mucho más barato que cambiar la pieza.
Marcas y cámara trasera
Trabajamos con Valeo y Bosch, o el original del fabricante en modelos donde tiene sentido, evitando genéricos sin marca reconocible cuya frecuencia ultrasónica no siempre coincide con la que el módulo espera. Para la cámara trasera, las causas más frecuentes son humedad interna, un cable roto en la zona de apertura del maletero, o un módulo de imagen averiado — cada una con su reparación específica, entre 200 y 500 € según modelo.