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De ser “la radio” a ser el centro de mando

El sistema multimedia ha dejado de ser un simple reproductor para convertirse en el punto desde donde se controla buena parte del coche: navegación, manos libres, climatización, cámaras, ajustes del vehículo. Cuando la pantalla falla, se nota en más funciones de las que parece a primera vista.

También nos llegan muchos coches con unos años que quieren sumarse a lo que trae de serie un modelo actual: CarPlay, Android Auto, una pantalla más grande. Ahí entra la instalación de un equipo aftermarket bien integrado, no un “meter la radio y listo”.

Pantalla congelada: la avería más habitual

Es frecuente en sistemas de infotainment integrados de fábrica: la pantalla deja de responder a los toques. El primer paso siempre es un reset profundo, un procedimiento específico de cada marca que en buena parte de los casos resuelve el problema sin más.

Si vuelve a colgarse pasado un tiempo, hablamos de avería de hardware: un condensador interno degradado, memoria interna corrupta, o software desactualizado que algunos fabricantes ya han corregido con una actualización. Según el caso, las opciones van desde una actualización de firmware relativamente barata hasta la reparación de la placa por un especialista o la sustitución completa por un equipo original o aftermarket.

Instalar CarPlay bien hecho, no a lo rápido

Para coches de generaciones anteriores que quieren sumar CarPlay y Android Auto, trabajamos con marcas de gama media-alta como Pioneer, Kenwood o Sony, siempre con el marco específico del hueco del salpicadero y el adaptador CAN-bus que mantiene funcionando los botones del volante, la climatización y los datos de marcha atrás. Sin ese adaptador, buena parte de los controles del coche simplemente dejan de responder. Una instalación bien hecha oculta el cableado y deja el marco ajustado sin huecos — es la diferencia entre algo que dura y algo que falla a los pocos meses.

El cableado bajo la puerta

Si pierdes sonido solo en una puerta, el altavoz suele estar sano. La causa habitual es el cableado que pasa por el fuelle de goma de la puerta, que tras muchos años de aperturas acaba rompiéndose por dentro. Se repara resoldando los hilos, y suele venir acompañado de otros síntomas en la misma puerta: el cierre, la ventanilla o el espejo eléctrico fallando a la vez.

Para sistemas de cámaras 360 grados o de conducción semi-autónoma con calibración compleja, la cobertura es limitada — para esos casos concretos derivamos a un especialista con el equipo de calibración adecuado.